L A    L I B E R T A D    L I N E A L    D E    V E R Ó N I C A    B U S T A M A N T E

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Enrique Castaños Alés
La artista muestra sus trabajos más recientes en la primera exposición individual que ofrece en Málaga.

 

Formada entre 1977 y 1987 en el Centro de Estudios de Restauración de Obras de Arte y en el Estudio Arjona de Madrid, así como con el maestro Knox Martin en Nueva York en 1992, Verónica Bustamante Loring (Madrid, 1960) ofrece en esta su primera exposición individual en Málaga, donde están sus raíces familiares, y en la recientemente inaugurada galería Henarte, una completa selección de sus dibujos más recientes, realizados principalmente con tinta, carboncillo y lápiz pastel sobre papel. Ha sido pura casualidad, pero lo cierto es que también la temática de la pintora madrileña, como en el caso de la muestra de Picasso comentada en esta misma página, es el desnudo femenino. Lo que no es casualidad es la extraordinaria importancia que Verónica Bustamante concede al dibujo en el conjunto de su obra. Ella sabe, y así lo manifiesta a su interlocutor con la firme convicción del iniciado, que el dibujo es la auténtica disciplina del artista, su vehículo de comunicación con el mundo de las cosas y de los objetos.

 

Las formas dibujadas por Verónica Bustamante, rotundas, generosas, opulentas y amplias, beben de hontanares muy diversos, desde la escultura clásica y el arte del Barroco hasta los artistas modernos y contemporáneos, especialmente Picasso y Matisse. En uno de sus dibujos más logrados, un carboncillo en el que se ve a una joven muchacha sentada desnuda en la cama, con un brazo cuyo codo se apoya en una rodilla y la mano en la barbilla, mientras el otro brazo descansa firme y extendido en el lecho, se nota perfectamente cómo ha sido realizado el dibujo del natural, esto es, teniendo delante  un modelo vivo. De otro modo no puede explicarse la configuración del cuerpo, la precisión volumétrica de los miembros, con leves sombras de carboncillo para hacer más natural el efecto de modelado.

V

 
Espontaneidad y frescura.

El ensimismamiento de la figura, que mira con el rostro de perfil a un punto indeterminado, está así mismo presente en otras piezas de la exposición. Sólo en unas cuantas obras hay destellos de color, precisamente aquéllas hechas con pastel que resultan más elaboradas. Las sanguinas y los dibujos con tinta, en cambio, sobresalen por su espontaneidad y frescura, por su libertad de formas, variedad de posturas y consecución de una notable síntesis plástica.